Se hizo justicia por Úrsula Bahillo

Prisión perpetua a Matías Martínez

El Tribunal Oral en lo Criminal 1 de Junín condenó esta mañana al expolicía Matías Ezequiel Martínez (26) a prisión perpetua por el femicididio de su expareja Úrsula Bahillo (18), a quien asesinó de 15 puñaladas en Rojas: tenía prohibido acercarse ya que la joven lo había denunciado varias veces por violencia de género.
La audiencia comenzó a las 10, en la sede de los Tribunales de Junín con la lectura del fallo del TOC 1 de Junín, a cargo de Esteban Melilli, Karina Piegari y Claudia Dana.
El fiscal Sergio Terrón había solicitado en su alegato que Martínez (26) sea condenado a la pena impuesta por el “homicidio triplemente agravado por el vínculo, por alevosía y por femicidio”.
El juicio por el femicidio de la joven comenzó el viernes 3 de diciembre último y se llevó a cabo de manera presencial, con el aforo correspondiente por la pandemia del coronavirus.
Durante la única audiencia del debate declararon unos diez testigos, entre ellos el padre de la víctima, y el único acusado del juicio, el expolicía y expareja de Bahillo.
Martínez aseguró ante el TOC 1 que no tuvo intenciones de matar a la joven y que ella lo “agredió” en primera instancia.

Adolfo Bahillo y Patricia Nasutti juntos a Nora Fridblat y el fiscal Sergio Terrón
Adolfo Bahillo y Patricia Nasutti juntos a Nora Fridblat y el fiscal Sergio Terrón

Finalizada la ronda de testigos, el fiscal Terrón, quien también instruyó la causa, realizó su alegato y pidió una pena de reclusión perpetua para el exefectivo por el crimen de Bahillo.
Por su parte, el abogado Emiliano Basso, quien representa a la familia de la joven asesinada como particular damnificada en la causa, acompañó el pedido del representante del Ministerio Público Fiscal.
En tanto, la defensa del expolicía había pedido que Martínez sea condenado por un “homicidio en exceso de la legítima defensa”.
El acusado permanece detenido en la Unidad Penal 49 de Junín, y el pasado 22 de febrero fue condenado por el juez en lo Correccional 1, Héctor Alberto Barbera, por los delitos de “lesiones leves agravadas en concurso con amenazas agravadas”, en perjuicio de una expareja atacada en 2017.

El hecho
Según el requerimiento de elevación a juicio realizado por Terrón, “el mismo día del hecho, en horas de la mañana, el imputado Martínez fue convocado a la Ayudantía Fiscal de Rojas para ser notificado de la imposición de un perímetro que le vedaba acercarse a Úrsula Bahillo y, como bien consta en el acta de procedimiento, tenía en su poder al momento de su aprehensión”.
“Que dicha restricción no fue un obstáculo para concertar un encuentro con la víctima en horas de la tarde. (…) Que dicho encuentro al que accedió la víctima, debe hacerse insoslayablemente desde una mirada de perspectiva de género, entendiendo que una mujer manipulada que no puede romper una telaraña de amenazas y violencia acude a hablar con el imputado para aclarar la situación que estaban viviendo y por la que lo había denunciado”, sostuvo Terrón.
De acuerdo a la acusación, con Úrsula a bordo, el sospechoso se alejó al paraje Guido Spano, distante aproximadamente a diez kilómetros de la ciudad de Rojas, “siendo un lugar con frondosa arboleda, con un río en las proximidades, totalmente inhóspito”.
“Allí, con la víctima a su merced, sin posibilidad de ser auxiliada por persona alguna, realizó el feroz ataque (…) con el cuchillo -secuestrado en autos- que tenía en su poder y había llevado con dicho propósito, ocasionándole una muerte brutal a esta joven de apenas 18 años de edad”, indicó la Fiscalía.
Tras el femicidio, Martínez llamó “reiteradamente a su tío, luego de las 20, pidiéndole que vaya solo (¿buscando su colaboración o complicidad tal vez para deshacerse del cadáver?), no sin antes montar una ‘mise en scène’ para hacer creer que existió un ataque previo de la víctima o, tal vez, una tentativa de suicidio”.
Úrsula fue hallada asesinada a puñaladas el lunes 8 de febrero último cerca de las 20.30, entre unos pastizales en un campo ubicado a la altura del paraje Guido Spano, a unos 13 kilómetros de Rojas, en el noroeste de la provincia de Buenos Aires, y en ese mismo lugar la policía apresó a Martínez herido.
El femicidio fue descubierto tras un alerta al 911 de un tío del imputado, quien refirió que creía que su sobrino había matado a una joven porque le confesó en un llamado que “se había mandado una cagada”.
Al llegar al lugar, la policía encontró a la chica asesinada y al hombre malherido, ya que después del crimen se clavó el arma homicida en el abdomen, adentro de su auto.
Martínez intentó escapar a pie por los pastizales, pero fue reducido y quedó detenido.
Úrsula había denunciado en varias oportunidades a su exnovio por amenazas y violencia de género e incluso el policía tenía una medida de restricción perimetral que había violado dos días antes del crimen.