“Es algo atrapante”, dice Osvaldo Reynoso

Hidroponía, la alternativa a la falta de tierra fértil

La hidroponía o agricultura hidropónica es un método utilizado para cultivar plantas usando disoluciones minerales en vez de suelo agrícola. Las raíces reciben una solución nutritiva y equilibrada disuelta en agua con los elementos químicos esenciales para el desarrollo de las plantas, que pueden crecer en una solución acuosa únicamente, o bien en un medio inerte, como arena lavada, grava o perlita, entre muchas otras.

En Rojas, Osvaldo Reynoso comenzó con un proyecto de hidroponía tomándolo como un reto personal. Investigó sobre el tema y montó un invernáculo. Hoy, a cuatro años de ese inicio, tiene clientes que le piden verduras orgánicas y busca expandirse.

Pero adentrémonos en este mundo para saber que de forma equivalente a las plantas acuáticas flotantes, las plantas de los cultivos hidropónicos también absorben los minerales esenciales por medio de iones inorgánicos disueltos en el agua y minerales que se encuentran dentro de ellas. En condiciones naturales, el suelo actúa como reserva de nutrientes y minerales, pero el suelo en sí no es esencial para que la planta crezca.

Cuando los nutrientes minerales de la tierra se disuelven en agua, las raíces de la planta son capaces de absorberlos. Cuando los nutrientes minerales son introducidos dentro del suministro de agua de la planta, ya no se requiere el suelo para que la planta prospere. Casi cualquier planta terrestre puede crecer con la hidroponía, aunque algunas pueden hacerlo mejor que otras.

Actualmente, esta actividad está alcanzando un gran auge en los países donde las condiciones para la agricultura resultan adversas. Combinando la hidroponía con un buen manejo del invernadero se llegan a obtener rendimientos muy superiores a los que se obtienen en cultivos a cielo abierto.

Es una forma sencilla, limpia y de bajo costo para producir vegetales de rápido crecimiento y generalmente ricos en elementos nutritivos. Con esta técnica de agricultura a pequeña escala se utilizan los recursos que las personas tienen a mano, como materiales de desecho, espacios sin utilizar y tiempo libre.

 

El proyecto en Rojas

Osvaldo Reynoso se inició en el atrapante mundo de la hidroponía montando un invernáculo en el patio de su casa, donde tiene instalado un criadero hidropónico. Investigó, estudió y analizó las posibilidades de hacer algo que realmente es nuevo en la Argentina.

“Este es un proyecto que ya lleva unos cuatro años, buscaba algo nuevo, innovador, que fuera un reto, porque me gustan los retos, por eso comencé; busqué mucha información ya que es muy lindo, recreativo, es algo que te da vida y es a la vez una nueva forma de sembrar, de cosechar, que me da bastante placer al ver cómo crecen las plantas”.

“Esto se hace donde la tierra no tiene mucha fertilidad, donde hay pedregullo, donde el agua no abunda y el sistema hidropónico supera todas esas dificultades”, indicó el productor y agregó sobre las satisfacciones que le brinda esta actividad “me sorprende mucho la germinación de la planta, porque se ve; al tercer día ya está la plantita y el acompañamiento que le doy, porque las tengo desde pequeñas y sé qué clase de alimento hay que darle, va a depender de los micronutrientes que les dé, es muy lindo, atrapante”.

Consultado sobre los comienzos en la actividad, Reynoso indicó “al principio fue algo difícil porque en la Argentina no está muy difundido y hacer un sistema con sus aparatos y las bombas necesarias, luchar con las temperaturas del agua hace que tenga que buscar mucho, no solamente información, sino quién me provea de los materiales como así también los alimentos”.

“Para esto hay que tener una gran paciencia, es parte del reto porque yo imaginé que la meta era larga, nunca imaginé que iba a poder lograrlo, porque a veces no tenía el tiempo o los recursos económico y tenía que parar, pero había que seguir y acá estamos, con todo funcionando”.

Reynoso comercializa lo producido con el método de hidroponía alimentos listos para el consumo como así también plantines de diferentes especies de verduras. “Aun no me he presentado al mercado porque no soy un gran productor, pero le vendo a la gente que se fue enterando y es lo gratificante porque todos quieren consumir productos libres de toda toxicidad, ya que no uso herbicidas ni fungicidas ni nada de eso”.

La producción tiene un gran porcentaje de lechugas, achicoria, rúcula, tomate, morrones y otras variedades que se hacen por pedido. “Este sistema es apto para sembrar lo que se desee y tengo pensado agrandarlo”.

“Estoy, junto a otros tres productores, armando un proyecto en el marco de la Agricultura Familiar y nos hemos entrevistado con funcionarios nacionales y provinciales para avanzar en ese sentido, lo cual estamos a la expectativa porque significa un gran beneficio para todos, ya que ayudaría mucho a que no tengamos que salir a buscar alimentos a mercados tan lejos y más teniendo una buena producción”.