Ante la falta de árboles y el excesivo calor

Habría que declarar la ‘Emergencia forestal’ en Rojas

La conversación durante esta semana es “qué calor”, “qué temperatura, esto es un horno” y frasees similares, pero poco se repara en la raíz, en la causa de este problema y es la falta de sombra y de oxígeno lo que nos aqueja. Es decir: faltan árboles.

Hay ordenanzas que regulan al arbolado público que no se están cumpliendo como por ejemplo la cantidad de ejemplares que debe tener cada vereda, las especies recomendadas para evitar problemas a futuro con las cañerías y servicios públicos que se encuentran debajo de la superficie. En fin, una serie de normativas ya confeccionadas y promulgadas pero que no se ejecutan.

Otra de las ordenanzas interesantes es la conformación del Consejo del Arbolado Público, una suerte de comisión encargada de velar por la salud y mantenimiento de los árboles en el distrito.

Demás está enumerar los beneficios de contar con una arboleda rebosante en Rojas. De todas formas las vamos a enumerar:

* Proporcionan el oxígeno, vital para la respiración de todos los seres vivos.

* La sombra de los árboles disminuye la evaporación del agua de los céspedes sedientos. La mayoría de los árboles recientemente plantados necesita solo 50 litros de agua por semana. A medida que los árboles transpiran, aumentan la humedad atmosférica. Además permite estacionar un automóvil y que este no levante tanta temperatura.

* Los árboles absorben los olores y gases contaminantes (óxidos de nitrógeno, amoníaco, dióxido de azufre y ozono) y filtran las partículas contaminantes del aire, atrapándolas en sus hojas y corteza.

* Combaten el cambio climático: el exceso de dióxido de carbono (CO2) causado por muchos factores se está acumulando en nuestra atmósfera y está contribuyendo al cambio climático. Los árboles absorben el CO2, removiendo y almacenando el carbono al tiempo que liberan oxígeno al aire.

* Refrescan las calles y por ende la ciudad: las temperaturas promedio han aumentado en los últimos 50 años a medida que ha disminuido la cobertura de árboles y aumentado la cantidad de caminos y edificios que absorben el calor. Los árboles refrescan la ciudad hasta 10°F, dándoles sombra a nuestros hogares y calles, interrumpiendo las “islas de calor” y liberando vapor de agua al aire a través de sus hojas.

* Tres árboles colocados estratégicamente alrededor del hogar de una familia pueden recortar hasta en un 50 por ciento la necesidad de usar el aire acondicionado en el verano. Al reducir la demanda de energía para refrescar nuestros hogares, reducimos el dióxido de carbono y otros gases contaminantes producidos por las plantas de electricidad.

* Los árboles reducen el escurrimiento del agua, atrapando el agua de lluvia y permitiendo así que fluya por el tronco y a la tierra que está debajo del árbol. Esto evita que las aguas de lluvia se lleven los contaminantes al océano.

* En las laderas de las montañas y las pendientes de los ríos y arroyos, los árboles ayudan a detener la escorrentía y mantener el terreno en su lugar, evitando aludes e inundaciones.

* Los árboles reducen la exposición a los rayos UV-B en aproximadamente un 50 por ciento, proporcionando de ese modo protección a los niños en las escuelas y parques de juego, donde pasan mucho tiempo al aire libre.

* Un árbol de frutas da mucho alimento por año y puede plantarse en un lote urbano. Además de la fruta para los humanos, los árboles proporcionan alimento para los pájaros y la vida silvestre. La biodiveridad que se genera en torno a un árbol es esencial para el desarrollo del ecosistema del cual somos parte.

* Los estudios han demostrado que los pacientes que pueden ver árboles desde sus ventanas se sanan más rápido y con menos complicaciones. Los niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad muestran menos síntomas cuando tienen acceso a la naturaleza. Estar entre los árboles y la naturaleza mejora la concentración reduciendo la fatiga mental. Se ha demostrado que los vecindarios y hogares que no tienen plantas o árboles tienen una mayor incidencia de violencia dentro y fuera del hogar que los vecindarios más verdes. Los árboles y plantas ayudan a reducir el nivel de temor.