Veredas desiertas y ejemplares mutilados

Arbolado urbano: Un paisaje desolador que aún se puede cambiar

Cuando uno va caminando por las calles de Rojas nota que el paisaje se torna cada vez más desolador, como si le faltara vida, color, diversidad y en cambio en los últimos años se dio un gran avance del cemento, del asfalto, de materia inerte.

El arbolado de nuestra ciudad está desprotegido. Hay normas que lo regulan, pero la falta de control hace que veredas enteras luzcan sin un solo ejemplar. En otros casos se pueden apreciar árboles talados, mutilados, casi sin vida.

Es lo desolador de las calles de la ciudad. Se sacan árboles pero se reponen pocos. Y eso es un problema, ahora y en el futuro.

Todas las personas sabemos de la importancia vital que cumplen los árboles y sin embargo son muy pocas, casi nulas, las acciones en pos de cuidarlos y aumentar su número. Oxígeno, sombra, alimento, albergue de fauna benéfica, reguladores del clima, por mencionar los más importantes atributos de la mayoría de las especies arbóreas.

Una de las normativas municipales dicta la conformación de un Consejo del Arbolado Público, figura que nunca llegó a funcionar y la situación empeora.

Por otro lado hay personas que son custodias de ellos, los protegen y reproducen. Mantienen sus veredas impecables realizando un aporte grandioso a la comunidad.

La cuenta es sencilla: En Rojas somos unas 25 mil personas, que bien podrían agruparse en unas 7 mil familias. Si cada familia plantara al año dos árboles, tendríamos 14 mil nuevos ejemplares. En dos años cambiaría mucho el desolador paisaje que vemos en muchas calles de la ciudad. Porque cuando el verano se hace notar, todos los autos buscan sobra, pero muy pocos conductores la plantan a esa sombra.