La Noche de los Bastones Largos

El 29 de julio de 1966 -a un mes de instaurada la dictadura militar autoproclamada “Revolución Argentina”- el Presidente de facto, Juan Carlos Onganía, firmó el Decreto Ley N° 16.192 por el cual se suprimía el gobierno tripartito y la autonomía de las universidades nacionales, que regían desde finales de la década de 1950.
Esa misma tarde, el Rector de la UBA, Ing. Hilario Fernández Long, rechazó las nuevas disposiciones, presentando la renuncia. En señal de repudio a la medida, en cinco Facultades, grupos de estudiantes y docentes decidieron tomar los edificios.
A las diez de la noche, tropas de Infantería comandadas por el comisario Alberto Villar, siguiendo instrucciones del jefe de la Policía Federal general Mario Fonseca, gritando consignas antisemitas y anticomunistas, arremetieron contra estudiantes, graduados y profesores quienes fueron forzados a formar en doble fila, golpeados, vejados y sometidos a simulacros de fusilamiento.
La violenta represión finalizó con más de 400 detenidos, entre ellos varios investigadores de renombre internacional invitados, como el Dr. Warren Ambrose, profesor del MIT, que en una elocuente carta titulada “Bastones largos, mentes cortas” publicada en el New York Times al día siguiente, describía en detalle la naturaleza brutal y humillante del ataque policial.
Luis Botet, el interventor de la UBA designado por Onganía, asumió con una frase que sintetizaba con particular crudeza el espíritu de la feroz represión: “la autoridad está por encima de la ciencia”.
La intervención clausuró violentamente lo que se conoció como la “década de oro” de la universidad argentina, que se había iniciado con la gestión del Rector Risieri Frondizi durante la presidencia de su hermano Arturo. En ese momento, la UBA disfrutaba de su mayor esplendor académico y reconocimiento internacional. De la mano de uno de los mayores presupuestos universitarios de la historia, y de la autonomía y el cogobierno, la UBA desarrolló proyectos como la editorial Eudeba; impulsó la extensión universitaria con masivas campañas de alfabetización; creó el CONICET y el Instituto de Cálculo, pionero en las ciencias de la computación con la máquina “Clementina”; puso en marcha las carreras de sociología y psicología; fundó Ciudad Universitaria; entre tantas otras iniciativas. Se trataba de un proyecto de universidad crítica y reflexiva, donde la investigación era parte esencial de la actividad de los docentes con dedicación exclusiva.
Sin embargo, los móviles dictatoriales no se agotaban en el régimen de gobierno de las universidades. Eran tiempos signados por una gran conflictividad política y social, con el peronismo proscrito y el auge de los movimientos tercermundistas, las luchas por la liberación nacional, la revolución cubana y el Mayo francés. En ese contexto de alta politización, que inevitablemente llegó a las universidades, la dictadura buscaba también silenciar el espíritu crítico y combatir la rebeldía estudiantil.
La “Noche de los Bastones Largos” inauguró una política de persecución, intolerancia y violencia contra el pensamiento crítico que produciría graves daños al desarrollo científico y a las instituciones de educación superior. Es en este sentido que los episodios del 29 de julio de 1966 pueden verse como el preludio del terrorismo de Estado que se instauraría en Argentina con la dictadura cívico-militar de 1976. Ambas dictaduras identificarían en las universidades un enemigo común: pensamiento crítico, formación con valores democráticos e investigación científica al servicio del desarrollo nacional.

Día de la Cultura Nacional
En conmemoración del fallecimiento de Ricardo Rojas en 1957. Escritor y profesor universitario, de tinte nacionalista, autor de obras como “Blasón de plata”, “El Santo de la Espada” y “El Profeta de la pampa”.

Estreno de Help
Al estreno londinense de la película de los Beatles, en 1965, acudieron diez mil fans.

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