Día nacional del obrero panadero

Reconocido oficialmente por el Congreso Nacional argentino en 1957, en referencia a la creación del primer sindicato de obreros panaderos, en 1887. Llamado en su momento Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos, impulsado por el famoso anarquista Enrique Malatesta. En su corta estadía en la Argentina, entre 1885 y 1889, este activista político dejará una fuerte impronta en lo que fueron los orígenes de la organización del movimiento obrero en ese país.
Se calcula que el pan ha formado parte de nuestras vidas desde hace por lo menos 10.000 años. Durante la mayor parte de la historia de este humilde alimento, la producción se realizaba en cada casa y era familiar. Recién con la llegada de la Revolución Industrial, en el siglo XVIII en Inglaterra, la producción del pan se convertiría en una labor de un sector determinado de la población dando origen a los panaderos, como se los conoce hoy en día. A lo largo de los años han aumentado en gran cantidad los tipos de panes que podemos consumir. La elaboración del pan proporciona una característica única a la gastronomía a la que pertenece.
Hoy en día nos encontramos con una variedad de panes, con diferentes formas, tamaños, etc. Los ingredientes y sus cantidades son los que permiten en gran medida esta diversidad. Si tenemos en cuenta el uso de las diferentes harinas nos encontramos con los siguientes tipos de pan: Pan de trigo, el más comúnmente conocido y consumido; de centeno; de cebada; de arroz, actualmente muy utilizado ya que no lleva gluten, siendo un pan apto para los celíacos; de maíz, que también es apto para las personas intolerantes al gluten.

Nace Illia
El doctor Arturo Humberto, médico y político radical, nació en 1900, en Pergamino. Fue electo presidente de la Nación el 7 de julio de 1963, con apenas un 25% de los votos. El gobierno de Illia, “custodiado” por las Fuerzas Armadas, tuvo un rumbo errático, imposibilitado por un contexto de debilidad del sistema institucional de consolidar siquiera aquellas medidas que congeniaban con el anhelo popular, como la anulación de los contratos petroleros, la ley de medicamentos y cierta inicial reactivación económica.
Un contexto político y social en creciente ebullición caracterizado por el Plan de Lucha de la CGT, la aparición de la guerrilla guevarista en Salta, el crecimiento electoral de las fuerzas peronistas en 1965 y su posible triunfo en 1967 y el enojo de militares con la política exterior, contribuyó a crear un clima adverso para el gobierno y alimentaba las imágenes públicas que identificaban la gestión de Illia con la lentitud, la inoperancia y el anacronismo.
Así, cuando a partir de un primer año positivo, la situación económica comenzó a desbarrancar y se presentaron hacia 1966 los signos de una franca recesión, las críticas comenzaron a arreciar y -salvo algunos sectores radicales, otros pequeños partidos y buena parte de los medios universitarios-, una mayoría popular y la casi totalidad de las organizaciones sociales creían necesario un golpe. El 28 de junio de 1966, el general Julio Alsogaray, de grandes contactos con la diplomacia norteamericana, desalojó personalmente al presidente de la Casa Rosada, tras un tenso careo en los despachos. Illia no era el hombre fuerte que buscaban los sectores del poder. Detrás suyo había emergido el general Juan Carlos Onganía. Murió el 18 de enero de 1983.

Muere monseñor Angelelli
Enrique Angelelli, obispo de La Rioja, luchó por los derechos humanos y se opuso a la dictadura. Apareció muerto junto a su auto en Punta de los Llanos, en 1976, según se dijo entonces, debido a un accidente ocurrido cuando regresaba del funeral de los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longeville, que habían sido asesinados. Sin embargo, en 2014, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de La Rioja determinó que se trató de un homicidio y condenó por ellos a Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella a prisión perpetua y cárcel común.