Día del Bandoneón

 En recuerdo al nacimiento de Aníbal Troilo, ese día de 1914, en el barrio porteño de Abasto. Fue recordado como “Pichuco” y era un distinguido bandoneonista, compositor y director de orquesta de tango. Debe su apodo, que lo acompañó desde niño, a un amigo de su padre.

El sonido del bandoneón fue la música en sus oídos, desde que lo escuchara sonar en los bares de su barrio. A los 10 años le pidió a su madre que le comprara uno. Fue el instrumento que tocó toda su vida. A los 11 fue su debut, ante el público, en un bar vecino al Mercado de Abasto. Luego integró una orquesta de señoritas y a los 14 años formó un quinteto.

En diciembre de 1930 fue contratado para formar parte del famoso sexteto del violinista Elvino Vardaro, el pianista Osvaldo Pugliese y Alfredo Gobbi (hijo). Pasó por numerosas orquestas, entre otras, las de Juan Pacho Maglio, Julio de Caro, Juan D’Arienzo, Ángel D’Agostino y Juan Carlos Cobián.

Con su orquesta (cuyos integrantes fueron variando muchísimo) trabajó casi ininterrumpidamente, tanto en presentaciones en vivo como en grabaciones, hasta el año de su muerte, 1975. Desde 1953 hasta mediados de los años 60, mantuvo durante un tiempo una actividad musical paralela a la de su orquesta en dúo junto al guitarrista Roberto Grela, que después se convirtió en el Cuarteto Troilo-Grela. En 1968, ya distanciado de Grela, formó su propio cuarteto. Además de esto, Troilo grabó dos temas (El motivo y Volver) a dúo de bandoneones junto a Ástor Piazzolla.

“El bandoneón Mayor de Buenos Aires” realizó un aporte fundamental al tango porque marcó un estilo, una forma, desde el toque de su instrumento hasta el estilo de la orquesta, que se fue adaptando a las décadas y modernizando. Siempre fue una orquesta moderna, pero fue buscando el color adecuado a su inteligencia, a su capacidad musical. Cuando un músico le llevaba un arreglo, primero lo escuchaba tal cual era y luego lo borraba para que la orquesta sonara al estilo de Aníbal Troilo, al estilo que él quería para la época.

El sonido de su bandoneón se caracterizaba por un fraseo, por una forma muy particular de decir las frases melódicas con su instrumento. “Desde sus composiciones cada melodía de Troilo es magnífica. Todas sus composiciones tienen sentimientos, son ricas en sus melodías y en sus armonías. Su forma de tocar tenía que ver con sus composiciones. Tocaba dos notas y con eso armaba un tango y conmovía con esa melodía. Como instrumentista fue magnífico, desde lo técnico y desde lo artístico, porque era un artista, no simplemente un músico”, explica el bandoneonista Horacio Romo. “Marcó la forma, los matices, los silencios, las variaciones, los solos de bandoneón, como él los tocaba; era único”.

En su faceta de compositor, creó cerca de 60 tangos, instrumentales y cantados, que forman parte del patrimonio de la música ciudadana. Se han hecho innumerables versiones de sus obras.

Murió el 18 de mayo de 1975 en el Hospital Italiano, a causa de un derrame cerebral y sucesivos paros cardíacos; se encuentra sepultado en el Rincón de los Notables del cementerio de la Chacarita, al lado de Agustín Magaldi y Roberto Goyeneche.

Día Mundial de la Población

establecido en 1989 por el Consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Con él se pretende centrar la atención en la urgencia e importancia de las cuestiones relativas a la población, incluídas sus relaciones con el medio ambiente. El interés por reconocer este día nació de la celebración del “Día de los cinco mil millones” el 11 de julio de 1987 cuando la población mundial llegó a esa cifra.