Día de la Enseñanza Agropecuaria, del Ingeniero Agrónomo y del Veterinario

En conmemoración de la fundación de la primera Escuela de Agronomía y Veterinaria, en 1883, en el predio Santa Catalina en Llavallol, Lomas de Zamora. Este fue, entonces, el primer lugar del país donde se dictaron estudios de Ciencias Agropecuarias en la Argentina.

En 1868 el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, crea en principio un Instituto Agrícola, denominada Escuela Práctica de Agricultura, que poseía un predio de más de 700 has, sin embargo la escuela funcionó durante ocho años, cerrándose por falta de inscriptos. Posteriormente en 1881, el mismo Poder Ejecutivo Provincial convirtió la elemental Escuela por Ley 1424 y dio origen al Instituto Superior Agronómico Veterinario de Santa Catalina y su inauguración formal se realizó el 6 de agosto de 1883 donde se cursarían posteriormente las carreras de Ingeniero Agrónomo y Médico Veterinario, que luego se convertiría en la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad Nacional de La Plata, en 1905, tomando el legado de la Escuela.

La Educación Agraria, gracias a la tarea y al compromiso cotidiano de sus Docentes y Alumnos, pudo resistir a las dificultades presupuestarias y cambios erráticos de las políticas educativas neoliberales en los años ’90. Luego de la sanción de la Ley Nacional de Educación Técnico – Profesional, la Educación Agraria sigue sorteando los desafíos para que se reconozca la importancia de esta formación en el desarrollo productivo del sector agroindustrial, atendiendo a la diversidad del territorio y en el camino de la Soberanía Alimentaria.

Creación de Yacimientos Carboníferos Fiscales

En sustitución de la «Dirección General de Combustibles Sólidos Minerales» se crea en 1958, mediante decreto presidencial de Frondizi, la empresa estatal Yacimientos Carboníferos Fiscales (YCF),  Encargada de la explotación, transporte y comercialización del carbón del yacimiento Río Turbio, funcionó desde 1958 hasta su privatización en 1994. Fue reflotada a partir del año 2002 mediante la reactivación de la mina de Río Turbio por parte del Estado Nacional.

Primer bombardeo atómico de la historia

En 1945, Estados Unidos realizó el primer bombardeo atómico de la historia: fue sobre Hiroshima, Japón, convirtiéndose en el único país del mundo en la Historia humana que ha utilizado el poder atómico sobre una población civil.  La bomba, llamada Little Boy, fue construida con uranio-235, un isótopo del uranio y debido a que se creía que su diseño era sumamente confiable, se consideró que no hacía falta probarlo antes de usarse. Fue arrojada a las 08:15 horas de Hiroshima y alcanzó en 55 segundos la altura determinada para su explosión, aproximadamente 600 metros sobre la ciudad. Debido a vientos laterales falló el blanco principal, el puente Aioi, por casi 244 metros, detonando justo encima de la Clínica quirúrgica de Shima.​ Se estima que instantáneamente la temperatura se elevó a más de un millón de grados centígrados, lo que incendió el aire circundante, creando una bola de fuego de 256 metros de diámetro aproximadamente.​ En menos de un segundo la bola se expandió a 274 metros. La explosión rompió los vidrios de las ventanas de edificios localizados a una distancia de 16 kilómetros y pudo sentirse hasta 59 kilómetros de distancia. Alrededor de treinta minutos después empezó a caer una lluvia de color negro al noroeste de la ciudad. Esta «lluvia negra» estaba llena de suciedad, polvo, hollín, así como partículas altamente radioactivas, lo que ocasionó contaminación aún en zonas remotas. Entre 70.000 y 80.000 personas, cerca del 30%​ de la población de Hiroshima, murieron instantáneamente, mientras que otras 70.000 resultaron heridas.​ La estimación total de muertes de finales de 1945, en la que se incluyen quemaduras, muertes relacionadas a la radiación, así como efectos agravados por la falta de recursos médicos, varía entre los 90.000 y los 140.000.