Salud y bienestar

Las bondades de la fitoterapia y la cosmética natural

La fitoterapia es la ciencia que estudia el uso de las plantas medicinales y sus derivados con finalidad terapéutica, ya sea para prevenir, aliviar o curar enfermedades. El uso de las plantas medicinales con fines curativos es una práctica que se ha utilizado desde tiempo inmemorial. Durante mucho tiempo fueron el único recurso del que disponíamos, lo que llevó a profundizar en el conocimiento de las especies vegetales con propiedades medicinales hasta nuestros días.
Gracias a la fitoterapia accederemos a otra clase de ‘medicamentos’ más naturales, que carecen de químicos y con un porcentaje de cura bastante elevado. Este método natural se caracteriza sobre todo por el menor riesgo de efectos secundarios en comparación con los tratamientos químicos. Cada planta cuenta con sus principios activos propios que interactúan y se relacionan entre sí. Los remedios naturales suelen resultar más económicos, sobre todo si los cultivamos nosotros mismos. Lo único en lo que podemos invertir es en el mantenimiento de la maceta o de la huerta. Se pueden añadir a las comidas, preparar en forma de bebida como jugo o infusión o incluso aplicar de manera tópica.
Las industrias de farmacia suelen aprovechar las propiedades de las plantas para fabricar lociones, jarabes, aceites, cremas o medicamentos pero añadiendo sustancias dañinas para nuestro cuerpo. La Fitoterapia actúa como una medicina alopática, es decir utilizando principios activos capaces de contrarrestar el problema. La única diferencia entre un producto fitoterápico y uno de síntesis química es que el producto de síntesis basa su efectividad sobre una molécula aislada desarrollada en laboratorio mientras el primero basa su efectividad en el Fito complejo, es decir, el conjunto de los principios activos y de todos los demás componentes naturales contenidos en la droga.
Hay muchas formas de aprovechar las propiedades de las plantas medicinales, podemos usarlas en infusión, decocciones, cataplasmas, enjuagues, gárgaras, licores, cremas, bálsamos y ungüentos. Sus principios activos podemos encontrarlos en aceites esenciales o macerados, extractos, semillas, polvo, aceites, planta seca y otros preparados.
Los primeros cosméticos estaban asociados con la religiosidad y la medicina, basados principalmente en vegetales. El siglo XX fue el auge de la cosmética. El cosmético (incluido el producto higiénico) es la sustancia que se aplica para embellecer, limpiar y perfumar la piel. No debe alterar las funciones naturales ni producir irritación.
Si leemos con detalle las etiquetas de una gran parte de los productos que se aplican sobre la piel, el pelo o las uñas nos encontramos con una lista de sustancias tóxicas que son agresivas para la salud. Algunas producen una aparente mejoría del aspecto o una mejoría temporal, otras se basan en la ilusión que producen los mensajes que los acompañan. La industria cosmética ha dedicado varias décadas a conseguir las mejores ventas con unos productos que sean duraderos y que a la gente le parezcan buenos aunque no lo sean. El problema es que estos productos que dicen ser naturales normalmente tienen lo natural añadido y no como base. Hoy en día la mayoría de las cremas son blancas y con una textura “sedosa”. El blanco se consigue con dióxido de titanio, tanto en los cosméticos como en las pinturas de las paredes. Está en duda su potencial efecto cancerígeno, pues el polvo de dióxido de titanio produce cáncer de tráquea y de pulmón en ratas, y en humanos. El carácter sedoso lo dan los surfactantes, porque rompen la tensión superficial del agua. Este tipo de tensoactivos ayudan a mantener la humedad en la piel, eliminan la grasa de la capa más externa, pero también pueden producir grietas, fisuras y piel reseca, cuando están presentes en exceso o ya no los toleramos más. Por estos motivos, en la actualidad, se está volviendo a centrar la atención en el uso de hierbas y otros componentes de origen natural en la preparación de los mismos. Lo natural debe unir aquello que la naturaleza produce y el conocimiento humano sobre cómo usarlo para su bienestar, cuidando la salud y logrando el beneficio extra que busca.